viernes, 3 de junio de 2016

[SILBO DEL SEPULTURERO]

Cavo y cavo
noche y día
el agujero,
es que soy un esclavo
¡y cuánto yo daría
por cavar si me muero!
cavo y cavo el agujero
cavo y cavo el agujero...

Hoyo negro de tierra
y desazón que me espera
mientras cavo
para otra quimera,
más hondo en ésta ocasión
la boca que se cierra
¿por qué me aterras?
¿por qué me aterras?...

Rectángulo abierto
por mis paladas hambrientas
que cavan y cavan
para enterrar un lamento,
soy creador del olvido
en cada terrón de hastío
que en cada trozo de viento
oculta lo que a sido
y así se oculta el olvido
y así se oculta el olvido...

sepulturero que soy
artista que no he sido
mendigo de lo profundo
busco sobre lo inmundo
y entierro en lo que hundo
el secreto que pido:
que no se entierre la vida
en éste hoyo profundo
en éste hoyo profundo...

Cavo y cavo el agujero
en éste camposanto
y en cada trozo de tierra
se va todo mi quebranto
al tiempo que me entero
de los sueños más guardados
ya que a cambio de piedad
la tierra canta y cuenta,
los sueños mejor guardados
los sueños mejor guardados...

cavo y cavo el agujero...
y así se oculta el olvido...
en éste hoyo profundo...
los sueños mejor guardados...

¿será ello lo que aterra?
¿será ello lo que aterra?...
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NUEVO LIBRO

- Que difícil se hace recomendar un libro que todavía se esta digiriendo. Sin embargo tengo la certeza de que es una obra para recomendar. Se trata de Crónica del pájaro que da cuerda al mundo de Haruki Murakami. ¿Por qué es recomendable una novela de un poco mas de 900 páginas?. Porque se trata de universo intenso que penetra y marca (como una mancha en el rostro) al ávido lector que se ve envuelto en un clima tan irreal como real, tan ficticio como probable. Cada uno de los personajes de la obra, desde una personalidad maciza y contundente nos increpa sobre nuestra propia realidad. Mucho de sus pasajes me hicieron recordar el "clima kafkiano" de lo absurdo, de lo inexplicable. Sin embargo la obra de Murakami es todavía más inescrutable. Es un laberinto de sentidos dispares, y callejones que al poco de andar no te llevan a ninguna parte. Pero te dejan aturdido. Como si el fin del camino consisitó en darte un narizaso contra una pared transparente que te cortó, repentinamente el paso. Vale la pena. Y ni siquiera interesa la historia. Entre otras cosas, nunca he leído un argumento tan sofisticado y tan contundente respecto del "deseo femenino" como en la carta que Kumiko le escribe a su esposo, Tooru Okada, donde intenta explicar el motivo de su infidelidad. Solo después de leer esas líneas uno cree comprender un poco más acerca de lo que significa "ser una mujer". Sin embargo, no es una novela emocional, no hay reproches, ni culpas, ni broncas, ni alegrías desmedidas. Todo trasciende como si se tratara de un gigantesco engranaje al que alguien, cada tanto, da cuerdas para que no termine... hasta el final.

Marcelo Gonzalez


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Marcelo González


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La obra se denomina Filosofía de la composición, y lo que se persigue en ella es la sistematización de un método para escribir. El libro es muy interesante porque la propuesta básicamente es que el plan del relato debe tener, como principio, su fin. A partir de este principio la obra artística pasa a ser un plan deliberado y lógico, que es concebido desde su desenlace y desde los efectos (respuesta emocional) que el autor pretende lograr en el lector. Aquí el fin justifica plenamente los medios. Poe prosigue luego con el desarrollo de diferentes conceptos que sirven como herramientas importantes a tener en cuenta por aquellos que quieren emprender la aventura de una obra (utilización del tiempo y la duración del relato, el tono, el efecto y un elemento "clave" o eje de la narración). Se los recomiendo, es un aporte valioso.

Marcelo González