Un niño miraba
todas las noches
hacia la pared
donde se proyectaban
sombras de su cuarto
Ese niño
amaba esas sombras
y las conocía como nadie
Con ellas
era capaz de pensar
cosas increíbles
y de concebir
realidades sorprendentes
El niño no sabía aún
de palabras ni de conceptos
pero las sombras eran nítidas
y claras
y a sus infantes ojos
se dejaban ver plenamente
Cierta noche
entra su padre
y con mucha intriga
intenta comprender
de qué se trata
“Y qué sería esa sombra”
pregunta el padre suspicazmente
“es un dargostolo y se usa
para mirar por detrás del sol”
con firmeza y regodeo
contestó ávido el niño…
Ninguno de los dos
sospechó nada por entonces
pero el niño había inventado
aquella noche
la poesía
Poema publicado
en Proyecto Heidegger,
MG, Resistencia 2015

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