martes, 17 de mayo de 2016

[EVOCACIÓN DE UNA MÁQUINA DE ESCRIBIR]

Escribir
con una máquina de escribir
                            es distinto

se preparan los dedos
laxos y ordenados
sobre tres hileras de quebranto

y hemos de asestar
golpe tras golpe
con cierta fuerza
inusitada/ tanto al polvo
como al tiempo
mientras se disparan
los dispositivos
de resortes y de fierros
que expectantes
siempre esperan el sentido

las oraciones se suman
con golpeteos rítmicos
y la letra es una sístole
una diástole
que se fragua en canciones
que retumban de un tiempo
de niñez y de tambores

y no hay nada más mágico
que el sonido agudo
de las campanillas
que avisan tantas cosas
como el margen de la hoja
o la dimensión del entre líneas
                 ¡habla con nosotros!

mientras el carrusel de tinta
en rojo y negro
gira y gira
y gira
lleno de esperanza
y es como una luna
roja y negra
que gira y gira
en la órbita
de nuestra más santa paciencia

con el tiempo
ella logra escribir
en nosotros
“amor aquí te espero”
tac-tac-tac-tac tac-tac tac tac-tac-tac…
y para nosotros es lo mismo
con tal de abolir tanto silencio
tanta ausencia despiadada

la hoja es su alimento
voraz absorbe sus nutrientes
se mete por detrás de su cilindro
y renace por fuera de su vientre
                           ¡así queda lista!
y aguarda la embestida

y entonces repiquetean
las formas de los signos
siempre malogrados
más fuertes más sesgados
más arriba más abajo
más pálido más marcado
¡y es una fiesta la lluvia de los signos!

hay ritmos
hay pausa
hay emoción
         hay recuerdo
                  y hay mensaje
pero por sobre todo
hay un armatoste sobre mi escritorio
que me abre siempre
las ventanas de mi trémulo paisaje

yo dudo que en verdad
haya sido el hombre
quien la ha inventado

no/ no debe ser así
debe ser la máquina en que Dios
escribe su legado

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