martes, 27 de diciembre de 2016

[RAPSODIA DE UN ADIÓS]

La tierra se inclinó
sobre el horizonte leve
y cayeron todas las cosas
rodando hacia el abismo

yo lo vi/ yo estuve ahí

mientras el corazón
con su ventrículo de fuego
lo incendiaba todo
y por los ojos amanecía
un color carmesí
inexplicable
que lo teñía todo

vi el plano de la tierra
caer hacia el abismo
yo estuve ahí
cuando todo se caía
inexplicable en su cisma
oblicuo en su caída

diástole indiferente
del universo
que palpita
y retumba
cuando no se cae
precipitadamente
sobre tan infinita agonía

yo estuve ahí
cuando se cayeron
todas las cosas
y el cielo se estrelló
contra la tierra
en un estrépito
de mil caídas

cuando la luna
sangró toda la noche
y los toros desesperados
se hundieron en su magma
- estremecía el verlos! -
pero yo los vi

cuando de los árboles
salían vapores oscuros
que llenaban la tierra
de sueños y de engaños

(No mienten los árboles! -
me habías dicho
pero sí, si mienten!)

y de los sueños de engaños
volaban insectos repentinos
llenos de signos oscuros
tantos que el mundo
se volvía tan pesado
que dejaba de girar
y uno ya no podía
ni moverse si quiera
ni hablar siquiera
uno ya podía

quizás fue por eso
que no hablé
porque mis palabras
se fugaron como insectos
oscuros que se fueron
a detener la redondez de la tierra
y yo miraba
porque mi mirada
se quedó impertérrita
impávida impasible
viendo como todo se caída
detrás de su silueta
que se iba
que se iba…

yo estuve ahí/ yo lo vi  


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