sábado, 14 de enero de 2017

[CORAZÓN DE HIELO]



Verano. Todos dicen que es verano.
Yo creo que es tiempo de chicharras
por la tierra caliente del sol que chirria
y llena de sonidos el calor. El fuego
que está lleno de chirridos y quema,
arde. Yo sé que el verano son las chicharras.
Y su sonido incendia los silencios
más prodigiosos y es un dilema
saber si es la tarde la que quema
o es el ruido de las chicharras
cuya ignición convierte en amarillo
el retumbo de la vida, y arde.

Por eso el agua es una delicia.
Por eso al sumergirnos en el agua
de verano desaparecen todos los sonidos,
las chicharras se apagan por debajo del agua
y su griterío resuena tan lejos, secos y distantes
que uno cree ciertamente que se han ido
pero no, yo sé que las chicharras son el verano
y sus resonancias son la canción del fuego
que se dilata, que se dilata
mientras mi corazón de hielo
se contra, se contrae
se derrite
y llora



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