me muevo despacio
hasta el límite exacto
donde tu cuerpo
hace mención a la nada
sábana insurrecta
aúllas costuras
e hilvanas la desidia
del viento y de la noche
me anudo
y tus honduras
son un espiral
descendente
hacia lo más recóndito
e infinito
rechina parsimonioso
el ventilador
que nos airea
y el sudor
huele a vetusto
como vetusto
es el amor
que nos prodigamos
en una noche
de hotel
y de alcanfor
gimen los poetas
y la poesía
es una fiesta
aúllan los perros
y la noche
magnífica
se detiene
en una lumbrera
brazos que abrasan
son los de tu cuerpo
incendiando
mis despojos
soy leña pródiga
que regresa
a su magma
y explota
¡qué ganas de gritar
que hace
sin embargo
solo atino
a cerrar los ojos
y llorar!
es que la hora pasa
y detrás de la humedad
veo tus pasos
que se alejan
definitivamente de mi
pago
y también me voy
a través de la noche espesa
se derrumban uno a uno
los castillos que por el aire
flotan

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