viernes, 7 de octubre de 2016

[CONFESIONES Y SUSURROS]




No soy lo indivisible,
individuo de lo mismo.

Soy un círculo fallido,
poeta circular y tan herido.

No soy lo definitivo,
ni lo idéntico en sí mismo.

Soy un oblicuo estallido
que entre tantos pelea por sentido.

Ni siquiera soy mi propio nombre
que se oye como un latido.

Soy entre todos los hombres,
un nombre más que ha vivido.

Ni al final seremos divididos
la noche que el amor resulte compartido.

Somos igual que cuerpos invadidos,
uno a uno, y así casi inadvertidos…


No me busques entonces, amada mía,
en la soledad de mi poesía.

Búscame en la soledad, sí,
tan acompañada de ésta travesía.

Porque en verdad
no es un yo, el que te escribe

sino el susurro de tu melancolía,
noche y día, noche y día.




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