[EL LUGAR DONDE TE ESPERO]
La memoria no alcanza
la sombra de los árboles.
Ahí, en ese cono sombrío,
la ausencia es ilimitada.
Es por eso que cada vez que me recuesto
sobre su textura rugosa y definitiva
las dolencias del recuerdo
se fugan, se fugan.
No demores entonces, amor mío,
que he de esperarte
a la sazón de esa sombra
que aguarda por el olvido.
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